MARCO ANTONIO REGIL

Marco Antonio Regil, una historia de resiliencia, sacrificio y superación personal

Su presencia en los programas de concursos en América Latina es imprescindible y todo el mundo lo identifica gracias a su gran carisma, simpatía y talento; actualmente conduce "Escape Perfecto"

habla de las cosas que han sido importantes en su vida
Marco Antonio Regil.habla de las cosas que han sido importantes en su vidaCréditos: Especial
Escrito en ENTRETENIMIENTO el

De muy pequeño fue acólito y tenía firmes intenciones de convertirse en sacerdote, más tarde se hizo Locutor, DJ, Psicólogo Espiritual, Maestro de Yoga y Meditación… Su presencia en los programas de concursos en América Latina es imprescindible y todo el mundo lo identifica gracias a su gran carisma, simpatía y talento… Marco Antonio Regil al día de hoy es uno de los más reconocidos creadores de podcasts con millones de seguidores y en la televisión está de regreso en el programa “Escape Perfecto”. Su historia es digna de contarse y descubrir lo vivido por este gran ser humano.

El buen hijo que enfrentó el Alzheimer

Hace apenas seis años perdió a su mamá, la presencia más importante de su vida. En realidad, no fue fácil pues Doña Irma era imprescindible en todo lo que hacía “cuando muere mi mamá se murió un personaje mío que yo no me había dado cuenta, era un rol que yo había creado y le había dado valor a mi vida, yo me entendía a mí mismo como un ser valioso porque cuidaba a mi mamá y la gente me decía cosas como que era un buen hijo, todo el mundo me lo decía. Basé mi vida en ese personaje que yo mismo cree”.

Marco lidió con una larga enfermedad de su madre, pues durante 15 años padeció Alzheimer, entre gastos, preocupaciones y un gran estrés para poder ayudarla. “Es una enfermedad muy complicada porque no tiene solución y uno de los más grandes errores que cometí fue el sufrir por tratar de detener lo inevitable, entonces uno quiere la realidad, a mí me costó mucho trabajo aceptar la realidad”.

Su madre quiso ser monja, pero se enamoró y decidió casarse: “Mi mamá se casó 12 años antes de que yo naciera en Tijuana, esa clásica historia en la que él tenía un amante y de plano decidió divorciarse, aunque le decían que no lo hiciera, que aguantara porque era un pecado, que lo perdonara. Pero mi madre siempre muy adelantada en su tiempo, lo dejó y luego él se casa con su “lover”, entonces la casa chica se volvió en la casa grande y a mis hermanos les tocó una realidad muy fea porque era ver a su papá, que nunca se acercó a ellos con la otra familia”.

Un padre exitoso, pero alcohólico y una amenaza de secuestro

Doce años después su madre, Doña Irma, conoció a su papá en Acapulco “mi padre era muy emprendedor, tenía un hotel en Acapulco al parecer era un buen hombre, la enamoró, le ponía serenatas en el teléfono, era un hombre brillante, inteligente… pero alcohólico. Cuando se casa con él se lleva a mis hermanos a Acapulco. Lo malo es que le empiezan a tocar las borracheras y las golpizas y luego se embarazó de mí, lo deja sin avisarle, pero como era un hombre poderoso la amenaza con secuestrarme. Era coronel en el Ejercito, escribió muchos libros que se usan en la Academia de Policía en México, le decían el coronel Sotelo, porque mi apellido original es Sotelo, registro paterno. Mi madre decidió regresarse a Tijuana y allá con la ayuda de abogados le aconsejan para dejarlo legalmente para que él no la demandara”.

Para mí el personaje de mi papá era lo más cercano al diablo

El padre de Marco amenazó con demandar a su mamá porque ella lo abandonó, pero ella le dijo que tenía pruebas de sus agresiones, pero ahí no paró la cosa pues: “siempre la amenazó con secuéstrame, para mí, el personaje de mi papá en mi mente era lo más cercano al diablo. Era el enemigo, además de que yo tenía sus genes, una vez llegué a escuchar a la familia “ojalá que Marco Antonio no salga como él, no haya heredado los genes del papá”. Después de tanta terapia y viendo hacia atrás yo veo con mucha compasión a mi niño interior, porque es un niño que creció queriendo demostrar no soy mi papá, yo no soy un monstruo, yo no soy malo”.

No quería heredar los genes de su padre

La gran preocupación de su madre siempre era que se pareciera su padre: “No quería que yo fuera a salir alcohólico, con un abuelo alcohólico y un papá alcohólico. Mi mamá me hablaba muy claro de eso y me decía tú no puedes tomar porque lo traes en los genes y si tomas es altamente probable que te vuelvas alcohólico y yo lo último que quería era ser mi papá. Entonces, obviamente nunca probé una gota de licor hasta ya muy adulto, nunca tomo, nunca me emborracho. Y curiosamente no me sembró odio, tanto que a los nueve o diez años empecé con el rollo de quiero conocerlo. Me llevó a conocerlo y yo conocí la versión bonita de mi papá, me recibió en su hotel y estábamos ahí, me cantó, me regaló sus libros, platiqué con un hombre muy inteligente. Era un hombre que hablaba del universo y de las energías y de la vida después de la vida y de la filosofía. Tenía un sentido del humor increíble, después me invitó a pasar unas vacaciones con él para conocerlo y a mis medias hermanas. Pero mi mamá sabía que no irían las cosas bien e hizo un plan: -si tu papá se porta bien a todo dar, pero si no, ese es el teléfono de una amiga te sales y la vas a ver en esta dirección y te vas con ella. Fue el mes más horrible que pude haber vivido porque desde que llegué al aeropuerto estaba borracho. Ya no lo volví a ver nunca, hasta muchos años después. Lo vi una vez en Acapulco, cuando estaba ya muy enfermo y cuando él falleció, falleció de cirrosis. Dos años después me llegó una carta que me escribió antes de que muriera. Me pedía perdón donde me decía que se había equivocado, que había echado a perder su vida con el alcohol y todo. Fue como una carta de perdón y arrepentimiento y me pedía, me decía que me agradecía que yo lo había ido a conocer con tanta ilusión y que mi mamá nunca había sembrado odio contra él”.

De asistente a conductor en "Siempre en Domingo"

Es en Ciudad Obregón, Sonora, donde Marco se inscribió a un curso de El Super Locutor 85, a los 15 años: “Estaba de mesero en un negocio que se le había ocurrido a un amigo que iba a revolucionar el mundo, que se llamaba Las Pesadillas, que era como una pizza, como una quesadilla en pizza. Mis amigos me dijeron hay un concurso, métete, pues no te encanta andar hablando y voy el primer día y me llaman yo temblaba y el concurso era nada más leer, como un comercial de radio, improvisar un poco y todo y gané la semifinal y pasé a la final y ya me preparé y gané. El premio supuesto era mentira que ibas a empezar tu carrera en radio y nada. Entonces yo le hacía café a la gente, pero aprendí editar porque el editor me enseñó para que yo le editara su trabajo y la operadora de radio se salía echar novio, me dejaba la estación y me enseñó a meter comerciales y la música”.

Marco trabajó para una televisora en Tijuana donde conoció a Coco Levy, hijo de Talina Fernández, que estaba lanzándose como cantante. Le presentó a Pepe Bastón y a Emilio Azcárraga Jean y lo invitaron a trabajar en Televisa Tijuana. “Otra vez no había nada, pero andaba con mi chamarra amarilla… así estuve en el canal 12 local que luego se convirtió en regional este y de ahí brinca la Ciudad de México. Hasta que me vine a la Ciudad de México, pues mi mamá estaba enferma. Pepe me presentó a Luis de Llano quien prometió hablarme para un programa y tampoco pasó.  Durante algún tiempo estuve en una estación de radio y conseguí ir al Festival Acapulco con Stereo 102 y pues voy.

Mala su primera experiencia con Raúl Velasco

Cuenta Marco que lo invitaron a conducir un festival para Cablevisión “Era un intercolegial y aunque había poco dinero y esa noche estaba concursando Karina Velasco y en el público estaba Arturo Velasco, hijo de don Raúl Velasco. Entonces me acuerdo de que Arturo dice que me vio y aunque todo era un desastre me vio que maneja muy bien las cosas y que me le quedé grabado. Llega el día de la final y Horacio Baldwin, el productor, me dice que va a venir hoy a la final, Raúl Velasco. En un momento lo vas a presentar para que le den un aplauso y todo y para que te reconozca. Y cuando yo empiezo a decir eso el me empieza a decir no, no, no, yo tenía 23 años y el productor me había dicho que lo presentara entonces y digo está con nosotros don Raúl Velasco y todos empezaron a abuchearlo. Presenté al siguiente número. Me voy hacia atrás de bambalinas del teatro, imagínate me sentía sólo mal, pasa eso. Y era como que mi única esperanza de que Raúl Velasco me viera… me van a regañar… señor una disculpa, me dice, no, no, tranquilo, no vengo a regañarte, me dijo yo vengo como papá a ver a mi hija, yo no vengo a que me presenten, este no es mi público, ese es el público más difícil y más grosero que te vas a encontrar en México por eso decía que no me presentarás y por eso me abuchearon, porque para ellos yo no soy importante. Me ofreció ayuda y en poco tiempo estaba en el Festival Acapulco conduciendo con Lisa Echeverría.

Y la suerte de su lado pues lo llamó Arturo Velasco para conducir un especial de Luis Miguel, pues Rebeca de Alba estaba enferma, y así llegaron más oportunidades que lo colocaron en la televisión. Y entonces me llevaba él hacia la final de nuestra belleza, yo hacia la semifinal, cuando se fue de vacaciones, pues me tocó. Imagínate hacer Siempre en Domingo en ausencia de él. Y entonces pues ahí ya mi vida cambió.

Por fin llegaron los programas de concursos

Empezaron a prosperar los programas de concursos, de preguntas y respuestas, es en donde encontró su estilo “ese tipo de concursos no había tenido éxito en México y en esa línea fuimos el primer, que no tenía que ver con pruebas físicas de pintura a brincar con los costales y esas cosas. Pero llegó Atínale al precio y fue un momento muy importante para Televisa, porque en ese tiempo había entrado a Azteca y le estaban ganando en todo.

Ni matrimonio, ni hijos, ni nada sentimental...

Para Marco Antonio Regil su vida personal, sentimental, está completa “yo estoy en paz, tuve una hija que fue mi madre y ahorita estoy viviendo lo que a lo mejor normalmente se vive en la adolescencia o en tus veintes, donde estás súper tranquilo y disfrutas la vida y fluyes. Y como igual que tú, amo tanto mi trabajo, no nos pagan para levantarnos, para el maquillaje, para las juntas, pero ya cuando corre la cámara, el video, no te pagan para eso. Estoy tan feliz haciendo lo que amo, junto con que traigo como una historia de un pensamiento limitante de que una relación es pesada y desgastante, que yo tengo claro que hasta que no termine de sanar eso y yo pueda reinventar el formato que tengo de las relaciones y vivir una relación de tú a tú, sin salvar a nadie. Voy a fluir, pero hasta el momento pues no he fluido y estoy tan metido en mi trabajo por un lado y por otro lado tampoco es necesario. Estoy tan feliz conmigo, no me siento solo, ni vacío, ni nada. El amor lo vivo y no me siento solo. No estoy solo. Estudié en la Universidad de Santa Mónica, una cuando yo me di cuenta de que tenía realmente que ir profundamente a sanar cosas, entonces me inscribí en una maestría en Psicología Espiritual donde aprendes como 43 herramientas de comunicación con los demás y contigo. Aprendí a ser mi propio terapeuta básicamente, y ya daba conferencias. Entonces aprendí el tema de la inteligencia emocional. Para mí la terapia es fundamental me digo me siguen llamando la atención las mujeres guapas con una faldita, un besito. Me conquistan más con madurez emocional, claro, porque como ya viví mi infierno y ya yo sé lo infeliz que es vivir en un infierno que uno mismo se crea y no quiero eso. Yo ya fui el tóxico, el celoso, el perseguido, yo ya hice, y cometí todos esos errores.

Por esta razón hoy prefiere vivir en paz y disfruta transmitir la paz que lleva dentro a través de los muchos medios sociales donde ofrece charlas y diversión.