MUERTE DE GINA MONTES

La tragedia detrás de Gina Montes, la vedette que limpió casas ajenas para mantener a su hija

Gina Montes murió este lunes 5 de febrero, víctima de cáncer. La estrella de La carabina de Ambrosio vivía en Nueva York desde hace 40 años

Su vida cambió en Nueva York
Gina Montes.Su vida cambió en Nueva York
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Gualberto Castro aparecía entre una nube de hielo seco, micrófono en mano, para interpretar un bolero legendario: Porque al mirarme en tus ojos / Sueños tan bellos me forjaría. Detrás de Gualberto, con pasos sensuales y un baile provocativo, Gina Montes interpretaba una coreografía impecable.

Esta escena sucedía en cada uno de los programas de La carabina de Ambrosio, programa que se transmitió por el canal 2 de Televisa durante 9 años, de 1978 hasta 1987. Y aunque era una intervención muy breve, bastó para que Gina Montes se convirtiera en la vedette más popular de la televisión durante esos años.

Gina Montes, que murió este lunes 5 de febrero por cáncer, llegó a nuestro país desde su natal Brasil junto con dos de sus hermanas y de inmediato triunfaron en aquel México de los años 70 en los que la vida nocturna era amplia y generosa.

“Nos presentábamos en los mejores lugares de México como Las hermanas Montes. Pero luego mis hermanas se regresaron a Brasil y yo me quedé sola porque dije: yo no me voy a regresar, vine aquí por un propósito y lo voy a lograr”, dijo en un documental producido por Trenza Films.

Gina Montes tuvo su gran oportunidad cuando fue contratada para aparecer en la cortinilla de entrada de La carabina de Ambrosio, programa de comedia que reunió a comediantes como Alejandro Suárez y Chabelo, además de cantantes como César Costa y Gualberto Castro.

Su imagen se popularizó y comenzó a tener apariciones esporádicas en el show, entre ellos su sensual baile durante las interpretaciones de Gualberto Castro y César Costa. Pero también se hizo viral por otro segmento: el de Beto el boticario.

Montes era su ayudante de mago y al entregarle su varita mágica, Beto le decía “Thank you”; a lo que ella respondía “Denankiu”. La frase, dicha una ingenuidad pasmosa, se hizo popular.

“Pero ahí viene la parte fea”, dice Montes en el mencionado documental. “Yo me enamoró de un hombre (Carlos Cervantes) que se viene a vivir a Nueva York y un día me enteró que estoy embarazada”.

Gina Montes asegura que ella fue muy feliz con la noticia, pero el hombre del que se enamoró desapareció. De modo que tuvo que ingeniársela para criar a su hija. Por eso Gina Montes dejó de estar en la escena pública.

Se quedó a vivir en Nueva York y “sin saber hacer nada porque lo único que yo sabía hacer para ganar dinero era cantar y bailar”.

Su hija se convirtió en el motor de su vida y entonces fue que buscó cualquier empleo que le permitiera cumplir una promesa que le había hecho desde que tenía un año: que la haría una mujer feliz.

“Bordé, limpié casas, fui chofer… ganaba como un dólar la hora; apenas para pagar la renta pero yo estaba ahí con mi hija”.

Entre la tragedia y el optimismo

Su vida, sin embargo, tuvo todavía otro suceso trágico: un accidente de automóvil en el que se rompió el pie. El doctor le dijo que no volvería a caminar pero ella se empeñó en que no fuera así:

“Hay un cambio tan fuerte en mi vida que yo tengo que reinventar una persona: de ser bailarina y tener tacones y toda mi alegría… ahora me veo en una silla de ruedas y con una niña chiquita para criar”.

Con voluntad y disciplina budista, Gina Montes volvió a caminar. Y hacia el final de su vida nunca perdió el optimismo y la confianza en un futuro mejor.

“La vida no es poder, la vida no es belleza, no es dinero. La vida es amor, es pasión, es ganas de salir adelante. No importa que hoy no me fue bien, me va a ir bien mañana; si no pude realizar esto ahora, no voy a perder mi esperanza y lo voy a intentar mañana. Un minuto de vida vale mas que cualquier cosa”.