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Ricky Martin paga su deuda con los mexicanos

Ricky se ha ganado a pulso el respeto y afecto de todo el mundo, es de las personas más sencillas, respetuosas y amables

Ernesto Hernández VillegasMarzo 04, 2022 
Tiempo de lectura: 10 mins.
Ricky dejó el grupo Menudo el 10 de julio de 1989, se fue a pasar una temporada a Nueva York y luego decidió venir a la Ciudad de México (FOTO ERNESTO HERNÁNDEZ VILLEGAS)

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La gente se pregunta si todo ese carisma que Ricky Martin transmite al público cuando lo escuchan hablar, cuando hace un guiño, cuando canta o cuando se contonea en el escenario, pasa cuando el puertorriqueño está frente a frente a una persona, a un comunicador, a uno de sus colaboradores y déjenme decirles que sí, el tipo es encantador.

Ricky se ha ganado a pulso el respeto y afecto de todo el mundo, pues a pesar de ser uno de los no muchos seres humanos reconocidos hasta en el último rincón del planeta tierra, es de las personas más sencillas, respetuosas y amables.

Lo conocí cuando formaba parte del grupo Menudo y era innegable que iba a destacar de entre sus demás compañeros. Su carita de niño inocente, lo convirtió en uno de los favoritos del grupo y poco a poco despegó a la popularidad entre todos los seguidores de Menudo.

La primera vez que visitó México fue en 1984 y llegó en un vuelo privado a uno de los hangares del Aeropuerto, dónde la periodista Pati Chapoy tuvo la exclusiva de recibir a los Menudos pues para ese momento el grupo ya era todo un fenómeno mediático y no podían llegar en un vuelo normal por que hubiera sido un verdadero caos.

Recuerdo que en una ocasión, trabajando para Radio Fórmula, el entonces Director de la estación Marcos Olivares me pidió apoyo para sacar a los Menudo que estaban de visita. No había más que una entrada y salida, y era muy pequeña, en el edificio de Privada de Horacio en Polanco. La calle estaba abarrotada de fans y sus gritos no dejaban de escucharse en todo el edificio. Marcos me dijo “las agarras de donde puedas y las avientas” lo que me pareció agresivo, pero en realidad no sabía lo que me esperaba. Acomodaron la camioneta cerca de la puerta y ya que estaban listos, escoltamos a los chavitos… se abrió la puerta y un centenar de chamaquitas histéricas se avalanzaron sobre todo y todos. Sentí manos recorrer todo mi cuerpo, hasta en las partes nobles, rasguños, gritos y otras enloquecidas de llanto tratando de encontrar a su integrantes favorito del grupo. En medio del caos, entendí la indicación y comencé a aventar niñas que me propinaban golpes y toda clase de insultos.  Fue entonces que comprendí que una fan hace lo que sea por su grupo o cantante favorito.

Ricky dejó el grupo pues destacaba de entre todos sus compañeros. Se despidió de Menudo en Puerto Rico el 10 de julio de 1989 y se fue a pasar una temporada a Nueva York. Luego decidió venir a la Ciudad de México a pasar unas vacaciones y entre las muchas personas que lo acogieron fue Angélica Ortíz, productora y madre de Angélica María, que entonces tenía la obra “Mamá ama el rock”.

La amistad entre Ricky y Angélica Vale, nietas de la productora, fue fundamental para que entrara a la obra y fue entonces que el boricua decidió quedarse pues también quería estudiar la carrera de psicología en la Universidad Anáhuac.

Fue a inicios de los 90´s que salió su primer disco homónimo como solista y el éxito fue inmediato y lleno de  éxitos. De ahí vino un disco tras otro, un éxito y otro más. Durante esas correrías y siendo reportero y luego Editor de Espectáculos de El Universal, tuve la suerte de estar presente en importantes momentos de la vida del cantante, desde viajar a Puerto Rico para el lanzamiento de de uno de sus discos, hasta realizar una gira con él y su equipo por Sudamérica.

En aquel inolvidable viaje a la Isla del Encanto, estaba acompañado de Rebeca de Alba, y todo el mundo hablaba sobre la “relación sentimental” que había entre ellos. Ricky y Rebeca padecían entonces el síndrome Rivera-Rodríguez.

Eran mediados de los 90´s y Ricky estaba imparable. Fue entonces que su inseparable manager y amigo José Luis VegaJoselo” me llamó para invitarme a acompañarlos a una gira por Chile y Argentina y complacido me fui con ellos. Fue entonces que vi “de qué lado mascaba la iguana”.

Viña del Mar era todavía una montaña sin nada construido. Era verdaderamente el Monstruo de la Quinta Vergara y para entonces, los asistentes enardecidos echaban fuera al artista que nos les gustaba. Apenas Martin puso un pie en el escenario, aquello se vino abajo y no le permitieron dejar el escenario hasta varias horas después.

De ahí nos fuimos a Argentina. Recorrimos algunas ciudades importantes como Villa María y  Junín. Parecían pueblos fantasmas, pero como sus fans ya sabían a que hora y a dónde llegaba, de pronto había multitudes fuera del hotel y nuevamente los problemas para sacarlo a escondidas. Recuerdo que una de las tácticas era tapar con algo en la cabeza a uno de sus colaboradores y hacer la finta de que era Ricky. Algunos caían pero otros le olían el aliento.

Para entonces no había quién lo detuviera. Todo lo que cantaba se convertía en éxito, hizo telenovelas y películas. Decidió regresar al teatro y fue en grande en Los Miserables, en Broadway. Pero en el corazón de Ricky Martin había un hueco, quería tener una pareja y también ser padre.

Fue entonces que el 29 de marzo de 2010 en una publicación de internet escribió: “Hoy ACEPTO MI HOMOSEXUALIDAD como un regalo que me da la vida. ¡Me siento bendecido de ser quien soy! Justo lo que necesito para mí y para los míos, y más ahora que soy padre de 2 criaturas que son seres de luz. Tengo que estar a su altura. Seguir viviendo como lo hice hasta hoy, sería opacar indirectamente ese brillo puro con el cual mis hijos han nacido”, dijo.

Martin, de 38 años, se convirtió en padre de gemelos en el 2008 mediante un vientre sustituto y en esa época no se dieron detalles acerca del parto o de la madre. Mientras el esperaba que sería atacado y menospreciado por la gente, que su carrera se vendría abajo, ocurrió todo lo contrario y se convirtió en el hombre más querido y admirada por todo el mundo.

Listo para emprender la gira “Movimiento Tour” en 2020, literalmente fue bajado del avión pues iniciaría una de las pesadillas más grandes de la humanidad en estos tiempos: la llegada del COVID. Ricky no la pasó nada bien, afortunadamente estaba su madre y su familia con él y juntos libraron el encierro.

La estrella internacional, como muchas otras, se tuvo que tragar su ego y enfrentar tiempos complicados. Para Ricky era librar una batalla día con día y descubrir todo lo que ha logrado y no en más de treinta años de carrera. Entonces reconoce que el ego se debe hacer a un lado y de cuando en cuando aceptar una “nalgadita” de sus seres queridos para poner los pies sobre la tierra. “hay que ser valiente para decir no se nada” y hoy acepta las críticas de sus hijos, Valentino y Mateo ya de casi 14 años,  que le dicen cosas que ni siquiera imagina y lo alientan a ser mejor.

Para Ricky la presencia y el apoyo de su mamá ha sido muy importante en la pandemia. Sus hijos pequeños Lucía y Renni Martin-Yosef, de tres y dos años, llegaron para completar a la familia y preocupado asegura que son bebés pandémicos y han crecido entre adultos pues no conocen lo que es ir a la escuela o celebrar un cumpleaños de un amiguito.

El aislamiento lo lleno de incertidumbre, pero logró desahogarse escribiendo y haciendo música y así se junto, vía zoom, con Sting, Carla Morrison y Diego “El Cigala” para crear nuevas cosas.

Ricky Martin está seguro de que de que el matrimonio es el balance que necesita, muchas veces dibujó estas imagen en su mente. Conoció a su esposo Jwan Yosef, de origen Sirio criado en Estocolmo, por redes sociales. “Quién este este pintor conceptual, me llegó su arte”. Hablaron durante seis meses a través de la red, resolvieron el mundo. “Cuando lo conocí dije este es el hombre de mi vida” y fue en Londres dónde se conocieron y así se enamoró de “su honestidad y transparencia”.

Su matrimonio lo resolvieron en una horas. “Es un hombre brillante, creativo, dos locos se han juntado, el pensó lo mismo. No tenemos que esperar”. Tienen fotos de la boda sin publicar y en esta íntima ceremonia había escasamente 15 personas, por lo que decidieron que en algún momento celebrarían una boda en grande. “Me voy a volver a casar, nunca peleamos y cuando peleamos hablamos de la boda… cuando él quiere que sea en grande, yo digo que algo pequeño y luego cambiamos de opinión”.

Además de ocuparse de su familia, de sus shows también tiene tiempo para atender la Fundación Ricky Martin, en la que buscan combatir la trata humana y defender los derechos  humanos para la formación de una mejor sociedad. “Por qué los Ángeles son blancos -pregunta el cantante-, por qué en el billar la última bola es la blanca, después de eliminar a la negra”. Ricky está dispuesto a denunciar el racismo y ponerle cara así como también a los prejuicios de los seres humano.

Establecido por unos días en la CDMX, viene a pagar su deuda con el “Movimiento Tour” que fue suspendido en el 2020. El espectáculo contiene sus baladas más importantes “todos se van a querer cortar las venas”.

  • 8 de marzo en el Foro Sol, de la CDMX
  • 10 de marzo en la Arena Monterrey, en Nuevo León.
  • 12 de marzo en la Arena VFG de Guadalajara, Jalisco.
  • 16 de marzo en el Estadio de Baseball Beto Ávila , Veracruz.
  • 18 de marzo en Hípico de Juriquilla, Querétaro.

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